Puebla es un estado con amplia tradición católica, por tanto es una de las entidades donde el turismo religioso es accesible. La oportunidad de pasear a falta de vacaciones en la playa, entre las decenas de iglesias y exconventos existentes a lo largo y ancho del estado, da para armar rutas de norte a sur y de este a oeste que además permiten al paseante ser turista en su propio estado

La Ruta Franciscana se puede empezar en San Pedro Cholula, en el exConvento de San Gabriel, uno de los más antiguos de México, construido en 1549 sobre las ruinas del templo de Quetzalcóatl.

Años después, en febrero de 1553, fue consagrado por Martín de Hojacastro, el tercer obispo de Puebla. Después se puede visitar San Andrés Calpan, donde se encuentra el ex Convento de Calpan, un hermoso edificio de mediados del siglo 16, y uno de los tres conventos poblanos declarados Patrimonio de la Humanidad. Más adelante, en el municipio de Huejotzingo, a 15 minutos del segundo punto, se puede visitar el ex Convento de San Miguel Arcángel, el cual data de 1570, y el Museo de la Evangelización. Ruta Cuautinchán- Tecamachalco.

Por otra parte, si se sale por la carretera que lleva a la presa de Valsequillo, a 31 kilómetros de la capital se encuentra Cuautinchán, un antiguo centro ceremonial y poblado prehispánico donde florecieron las artes. Los franciscanos construyeron aquí el exConvento de San Juan Bautista, en cuyo atrio está pintado el tlacuilo, en el que se plasman códices y mapas de la historia tolteca chichimeca.

Cerca de ahí esta Tecali de Herrera, donde se encuentra el exConvento de Santiago, también del siglo 16 y edificado por frailes franciscanos, de éste sólo quedan ruinas de la iglesia basilical, no obstante no deja de ser un magnifico escenario por el estilo de su construcción.

Para continuar el recorrido hay que regresar a la carretera y viajar con dirección a Tepeaca, oportunidad para degustar algunos mariscos en los restaurantes de la región y seguir el viaje hasta llegar al exConvento de San Francisco de Asís, el cual data del siglo 16, y cuya características más importantes es que además de ser un templo era una fortaleza. Así, la siguiente parada es en Tecamachalco, un municipio en el que se encuentra otro exconvento franciscano, éste data del año 1530, cuando los popolocas fueron sometidos y esclavizados, extributarios de los mexicas, fueron rápidamente evangelizados.

El exconvento de Tecamachalco es uno de los más importantes del estado, pues incluso está a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH),quien lleva a cargo actividades de restauración y conservación del sitio, el cual contiene 28 pinturas en forma de medallones que decoran la bóveda.

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